Evangelio y Apologética

 El Mensaje y su Defensa

Por: Zulay Arellano Castro

En el cristianismo, se conoce el evangelio como el mensaje de las "buenas nuevas de salvación"; son las buenas noticias de salvación para todo aquel que cree. Un resumen de esta noticia se encuentra en 1 Corintios 15:1-4, que declara: "Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras".

Como también lo dice 1 Corintios 1:21 (NVI): "Ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana, tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen". De modo que Dios quiso salvar a través de la predicación de la buena noticia: por el oír y el creer.

Un caso relevante

Sin embargo, encontramos que muchas personas se identifican como ateas y desafían a los cristianos pidiendo argumentos sólidos. Un caso emblemático es el de D. James Kennedy, quien se sintió motivado a escribir sobre apologética tras escuchar un programa radial. En dicha emisión, un ateo era entrevistado y decenas de cristianos llamaron para refutarlo, pero fueron incapaces de dar una razón inteligente de su fe. Este hecho resalta la urgencia de estudiar lo que creemos a través de la apologética cristiana, que es la presentación de evidencia que respalda la fe.

El Medio de Dios para Salvación

A Dios le agradó salvar a los creyentes a través de la "locura" de la predicación. El Evangelio es el medio soberano usado por Dios para transformar vidas; es el mensaje de la muerte y resurrección de Cristo el que tiene el poder de perdonar pecados y dar vida eterna. Como afirma Romanos 1:16, este mensaje es "poder de Dios para salvación".

Base bíblica de la Apologética

El apóstol Pedro escribió para alentar a los cristianos que sufrían persecución, instándolos a mantener una fe firme y a estar preparados para defender su esperanza en Cristo. En 1 Pedro 3:15, se nos ordena estar "siempre preparados para presentar defensa (apología)". Aquí es donde entra la apologética: como una herramienta para remover los obstáculos intelectuales que impiden a muchos acercarse a la cruz.

Opinión Personal: Una Fe con Argumentos

Desde mi perspectiva, la apologética no intenta "ayudar" a Dios a salvar a nadie, pues el Espíritu Santo es quien convence. Pero, como colaboradores de Dios, debemos ser responsables. Responder a un escéptico con un simple "lo siento en mi corazón" puede ser honesto, pero a menudo es insuficiente para quien busca la verdad con rigor.

Considero que la apologética es el puente que permite que el mensaje del Evangelio llegue a oídos escépticos. Es nuestra responsabilidad bíblica presentar una fe que no solo se siente, sino que se puede explicar con mansedumbre, respeto y, sobre todo, con la verdad de la evidencia.




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